viernes, 30 de enero de 2009

Todo mentiras...

¿Esta es la mejor opción? ¿Será mejor hacer daño, engañar, para poco a poco ir olvidando todo esto? ¿Es mejor que vivas en una mentira creada y aumentada por mí?

Será mi manera de protegerme, la mentira. Decirte que ya no te quiero, que no quiero que vengas, te hace más triste, pero te ayudará a olvidarme, y también me ayudará a mí a olvidarte.

Como una frase que dijeron en una película: “Hazle daño para salvarle”. Me parece una buena frase… La pondré en práctica…

miércoles, 28 de enero de 2009

Todo se perdió

¿Dónde se fueron las palabras cursis? ¿Dónde están las frases que expresaban cariño? ¿Dónde se han ido esos te quiero?
Han huido... No quieren seguir a mi lado. No quieren pertecener a una persona como yo...
Todo ese cariño y amor se han destruido, tán facilmente como un castillo de arena aplastado por los pies de una persona. Se han evaporado como las lágrimas que derraman mis ojos. Lágrimas de rabia, de amor, de tristeza, lágrimas derramadas por ti.

Es esto lo que quieres? Que te tenga en el msn aunque no hablemos? No sé por qué eso es mejor... Para mí es peor... Es machacarme cada vez que te veo conectada y me obligo a no abrirte conversación, o a escribirte las frases más simples para acortar nuestra conversación.

¿Quieres volver a como era antes?
Yo no puedo....No después de todo lo que ha pasado.

Lo siento mucho mi dulce niña, pero esto ya no sérá lo mismo, ni se va a arreglar....




Lo siento.....

sábado, 24 de enero de 2009

Sin palabras que decirte....

¿Por qué no te quieres dar cuenta que estoy intentando olvidarte? Los mails que me llegan de tus actualizaciones del blog, los leo, pero no quiero hacerles caso.
Tú dices que podríamos volver a vivir de sueños, de mentiras bonitas… Pero yo no soy feliz así. No quiero vivir en algo que se va convirtiendo en una mentira poco a poco. No quiero vivir de sueños que con un simple manotazo desaparecen. No quiero tener que derrumbarme cada vez que encontramos algún impedimento y tener que volver a separarme de ti, y volver a levantarme yo sola. Quizás estas palabras te suenen duras, la verdad es que no sé como te lo vas a tomar, pero espero que recapacites, y que abras los ojos. Es verdad lo que tú dices, que sólo nos conocemos por el msn, y que sólo es un 15 o 25% de lo que nos conoceríamos si estuviéramos cara a cara. Por eso tienes que dejar de pensar en mí, o de decir que me quieres, porque eso sólo te va a hundir en la mierda poco a poco, porque lo único que te puedo dar es tristeza y que pases malos ratos por mi culpa. Céntrate en tus estudios, en tu relación con Marc, en tu familia, en tu vida en general, y a mí déjame en un segundo plano. Yo voy a intentar hacer lo mismo. Me relacionaré con la gente que tengo a mi lado, como me decías, me fijaré en personas con las que pueda estar siempre que quiera y dejaré de pensar en ti cada vez menos.
No sé si podremos volver a hablar, porque seguramente, si lo hiciéramos yo volvería a las andadas. Te colocaría la primera en mi corazón, volvería a sentir este amor incondicional, volvería a llorar por las noches pensando en que no estás a mi lado, y seguramente, volvería a ocurrir algo parecido. ¿Quieres que te diga por qué lo sé? Porque me conozco, porque no aprendo, porque sigo insistiendo una y otra vez si no me alejan de lo que quiero…

Lo siento muchísimo si te duelen estas palabras, pero es lo que siento…

jueves, 22 de enero de 2009

Un momento

Como cada luna nueva me encuentro sentada frente a la misma ventana. Observo el cielo, mirando las estrellas con su brillo a un compás magistral. Recordando las historias de ángeles que velan la tierra y cuidan los sueños. Las historias de días perfectos, los deseos de éxitos perpetuos. Cuando empiezo a sentirme sola en ese mundo de fantasías es cuandocomienza la misma melodía.Hoy como cada luna nueva, el mismo plan para salir de la rutina, un escape aa la vida. Sólo espero con ansias un momento que de esperanza. Pasa una estrella fugaz para darle un toque especial a esta noche. Es entonces, cuando me percato del andar de unos pies descalzos. Ese momento añorado está llegando, continuo recuperando el aliento, olvidandolos días agitados. Justo ahora, mis pensamientos se ven interrumpidos, por un par de calidos brazos que me rodean, unos tiernos labios besan mi mejilla. La noche ya está completa ahora que finalmente ha llegado a mi lado. Abrigando cualquier estrella del basto cielo. Velando celoso mis sueños. Termino de olvidar la tortura diaria para vivir un segundo eterno, el momento perfecto.

martes, 20 de enero de 2009

Hasta siempre mi tierna amiga....

Esto no puede estar pasando… Duele demasiado para que sea verdad… Pero lo es.
Ayer hice una de las cosas más terribles que podía hacer. No tenía otra opción que despedirme de ti, ni si quiera dejé que te despidieras…
Mi justificación es porque soy una cobarde, y huyo a la mínima que noto el peligro. Y soy aun más cobarde por habértelo dicho cuando no podías contestarme ni quejarte… Esa es la historia de mi vida, una chica que se hace la valiente, pero que a la mínima huyo…
Odio esta situación, pero yo sola me la he buscado. Por no haberme comportado de una manera seria y fría, esto no habría pasado…
Mi consejo, es que no te hundas, que no digas que ya no serás la misma, porque eso no es verdad. Tienes que seguir adelante, vivir tu vida alegre y sin preocupaciones (las mínimas al menos) y no estar pensando en una criaja como yo, porque no merezco la pena, te lo aseguro. Por favor, hazlo por mí. Intenta olvidarme…
A lo mejor, dentro de dos meses, vuelvo a agregarte y te digo: Hombre Leo! Cuánto tiempo!!.... Y quizás tú no quieras hablar conmigo, pero lo entenderé.
Hago esto por el bien de las dos, ya que si tú no puedes, tengo que ser yo la que tenga la cabeza y el corazón fríos y rompa esta relación.
Pase el tiempo que pase, siempre vas a estar en una pequeña habitación en mi corazón, conozca a las personas que conozca, tú siempre vas a estar ahí, y te voy a seguir queriendo igual, pero esto no puede seguir así…
Vuelve a sonreír por favor, aunque no pueda verte…

sábado, 10 de enero de 2009

Dime algo

¿Por qué no me miras? ¿Por qué no quieres hablar conmigo? Sé que te he hecho daño, pero quiero arreglarlo, y me es imposible si no me escuchas.
Te avisé hace tiempo que acabaría haciéndote daño, per tú, tan amable y cariñosa, no quisiste creerme. Al final, te he hecho daño, por mi egoísmo, porque he nacido para dar angustia y dolor, y es lo único que sé hacer.
No hay día que no desee volver atrás en el tiempo y reparar mi mal. Lloro al saber que no volverás a darme un abrazo, que no sentiré tus labios dejando un leve beso en mi mejilla, en mis labios... Temo la llegada del día en el que desaparezcas por completo de mi vida.
Ayúdame a enmendar mi error. No quiero que esto acabe así. No quiero tirar a la basura tanto tiempo, tanto amor, tanto cariño...
Quiero que me grites, que me digas todo lo que tengo que hacer para que me perdones, pero no soporto más esta indiferencia. No soporto que no me mires, que actúes con tus amigos como si no hubiera pasado nada.
Mi vida está vacía sin ti. Todas mis alegrías se han ido, como tú. Sigo haciendo mi vida como siempre: voy al instituto, hago los deberes, salgo con mis amigos... Pero lo hago como si fuera un robot que ha sido programado para realizar esa serie de tareas. No siento ni padezco. Tengo una sonrisa pintada en la cara, pero en mi mejilla resbala una lágrima. Mi corazón ha dejado de sentir. Ya no desprendo amor, ni cariño, ni odio, ni rabia, ni ilusión. Sólo tristeza y desesperación. Eres la única que puede devolver la vida a este robot, a esta muñeca rota que sólo se arreglará con tu perdón y con tu cariño.
Dime algo. Dime si tengo que seguir intentando recobrar tu amor, o si tengo que dar todo por perdido y despedirme de ti para siempre.




Ayúdame...

miércoles, 7 de enero de 2009

Recuerdos...

Una sonrisa cálida, tu mirada llena de ternura, esas caricias cada vez que me notabas triste, las largas noches pasadas a tu lado... Todo, ha dejado de existir.
Aquella enfermedad fue la que paró todo en un momento. Te iba consumiendo cada vez más, tosías sin parar, tu corazón no bombeaba lo suficientemente rápido como para hacer una vida normal, hasta que se paró. No aguantó más tiempo. Y te fuiste. Las duras noches en el hospital a tu lado, vigilándote no sirvieron para nada. ¿Donde vas? ¿Estás huyendo? ¡No vayas donde no pueda seguirte!
Muchas horas pasé, preguntándome por qué te había tocado a ti morir tan pronto. Eras todo cariño y bondad, casi un ángel del cielo. No podía explicarme el por qué de tu marcha. Aún sigo sin saberlo...
Cuando te vi en aquella caja de madera, fría, pálida, con los ojos cerrados, muerta, esperaba que te levantaras dándome un susto y dejando que volviera a escuchar el sonido de tu risa, pero no lo hiciste. Te quedaste tumbada.
No lloré cuando te vi allí, ni en la misa en tu honor, ni en el camino al cementerio, ni cuando ibas descendiendo en tu cajita por aquel hoyo, ni cuando te cubrieron con arena, porque mi corazón ya no reaccionaba. No podía expresar sentimientos ni emociones si no estabas a mi lado. Estaba en estado de shock permanente.
Hay veces en las que todavía te siento a mi alrededor, intentando manifestarte de alguna manera.
Eras mi amada, mi eterna compañera, la princesita de mi cuento personal, mi vida, y deseo volver a encontrarme contigo cada segundo de mi mísera existencia, aunque morir sea la única solución.

lunes, 5 de enero de 2009

Te extraño....

Hace 2 meses y 3 días que perdí a una persona muy importante en mi vida. A Leo.
Con ella, descubrí lo que era sentirme querida. Y después, descubrí la confusión de saber que yo también la quería. Fue la primera chica en la que me fijé. Me sentía feliz con sólo hablar con ella por el msn, y con aquellas charlas por el móvil en verano. Lo pasé mal cuando vino a Madrid y no pude verla por estar en el pueblo. Y me seguía sintiendo mal, cuando una amiga me recordaba los sitios en los que habían estado juntas. Pero todavía me quedaba la esperanza de que iba a volver.
Tras lo ocurrido aquel fatídico domingo 2 de noviembre, la perdí. No he podido volver a hablar con ella desde aquel día y me da miedo volver a hacerlo.
Ayer, mi amiga estuvo hablando con ella, y me dijo que estaba llorando, porque Leo ya no confiaba en ella. Y no quiero que me diga eso. Ya supongo que ha dejado de quererme, que tampoco confía en mí, que no quiere saber de mí, pero si me lo dijera, sería peor.
Aún empampo mi almohada con lágrimas al acordarme de ella y mi cara borra la sonrisa cuando veo su foto.
Sé que pasarán otras personas por mi vida, pero el amor y el cariño que la tengo nunca se va a borrar.

domingo, 4 de enero de 2009

Sueños extraños

El frío se pegaba a mi ropa húmeda y me provocaba fuertes temblores. Había caído con mi coche al agua, y con mucho esfuerzo había logrado salir. Un reguero de sangre caliente resbalaba por mi frente, mi nariz, mis mejillas, hasta llegar al cuello.Notaba un agudo dolor en mi pierna derecha combinado con la sensación fría del acero incrustado en ella. Tenía una barra de acero del coche clavada en la pantorrilla.
Mis fuerzas se desvanecían cada vez más, pero me impedía caer. Tenía que encontrar a alguien y pedi ayuda. Mi móvil se había quedado atrapado en el coche, junto con mis pertenencias.
Cuando pensaba que iba a caery morir en aquella cuneta, divisé dos faros que se acercaban a mí. Me puse en medio de los dos carriles, agitando lentamente los brazos.Noté como unos brazos me agarraban y me cubrían con una manta "¿Habré muerto ya?" pensé, pero aún oía el sonido del motor del coche, un murmuro de gente hablando y me desvanecí.
Una luz atravesaba mis párpados, molestándome. Estaba tumbada en algún lugar muy blandito, y pensé que sería el cielo y que estaba tumbada en una nube, pero un pitido me contradijo "pi....pi....pi....pi...." Abrí los ojos lentamente y vi que estaba en una habitación blanca. En un hospital. El pitido era emitido por un monitor unido a mi mediante unos cables. Marcaba los latidos de mi corazón.
Un radiante sol entraba por la ventana y caldeaba el ambiente de la pequeña habitación de una manera deliciosa. Me notaba pesada y me costaba hacer el más mínimo movimiento. Supuse que serían los efectos de la anestesia.
Un ramo de flores descansaba en una silla marrón acolchada al lado de mi cama. Intenté levantarme, pero un dolor en la cabeza hizo tumbarme otra vez. Al rato, entró una enfermera regordeta. Sin dirigirme una palabra, cogió un cuaderno que había al pie de la cama, se acercó al monitor de los latidos del corazón, apuntó algo y volvió a dejar el cuaderno en su sitio. Antes de salir dijo:
- Aquí hay alguien que está esperando por usted. ¿Le digo que pase? -Asentí.
Entonces apareció él. Su cara estaba llena de preocupación y reflejaba una noche en vela. El pelo estaba desordenado y sus ojos azules, marcados con unas oscuras ojeras. Llevaba sus tejanos preferidos, una camiseta negra y las Converse All Star rojas que le había regalado.
Antes de que yo tuviera el accidente, habíamos discutiro y yo había salido de casa llorando desconsoladamente, odiando esa situación.
Se quedó parado en la puerta, pensando qué haccer, pero rápidamente se acercó a la cama y me abrazó. Sus labios se posaron en mi frente y me sonrió. Me alegraba tanto de volver a verle...
El pitido del monitor se aceleró, tanto que se parecía a una melodía. Era el espertador.
Todo eso había sido un sueño, pero tan real... Sabía que la discusión era real, pero ¿hasta qué punto? Me giré buscando su cara, pero no estaba. Le busqué y le vi durmiendo en el sofá.
Le desperté y le conté lo ocurrido en mi sueño.
En aquel pequeño salón de un piso en las afueras de Madrid, supe que quería compartir el resto de mi vida con aquel hombre.