sábado, 10 de enero de 2009

Dime algo

¿Por qué no me miras? ¿Por qué no quieres hablar conmigo? Sé que te he hecho daño, pero quiero arreglarlo, y me es imposible si no me escuchas.
Te avisé hace tiempo que acabaría haciéndote daño, per tú, tan amable y cariñosa, no quisiste creerme. Al final, te he hecho daño, por mi egoísmo, porque he nacido para dar angustia y dolor, y es lo único que sé hacer.
No hay día que no desee volver atrás en el tiempo y reparar mi mal. Lloro al saber que no volverás a darme un abrazo, que no sentiré tus labios dejando un leve beso en mi mejilla, en mis labios... Temo la llegada del día en el que desaparezcas por completo de mi vida.
Ayúdame a enmendar mi error. No quiero que esto acabe así. No quiero tirar a la basura tanto tiempo, tanto amor, tanto cariño...
Quiero que me grites, que me digas todo lo que tengo que hacer para que me perdones, pero no soporto más esta indiferencia. No soporto que no me mires, que actúes con tus amigos como si no hubiera pasado nada.
Mi vida está vacía sin ti. Todas mis alegrías se han ido, como tú. Sigo haciendo mi vida como siempre: voy al instituto, hago los deberes, salgo con mis amigos... Pero lo hago como si fuera un robot que ha sido programado para realizar esa serie de tareas. No siento ni padezco. Tengo una sonrisa pintada en la cara, pero en mi mejilla resbala una lágrima. Mi corazón ha dejado de sentir. Ya no desprendo amor, ni cariño, ni odio, ni rabia, ni ilusión. Sólo tristeza y desesperación. Eres la única que puede devolver la vida a este robot, a esta muñeca rota que sólo se arreglará con tu perdón y con tu cariño.
Dime algo. Dime si tengo que seguir intentando recobrar tu amor, o si tengo que dar todo por perdido y despedirme de ti para siempre.




Ayúdame...

No hay comentarios:

Publicar un comentario